
Es irónico como cambia la vida en un suspiro, miras hacia atrás y lo que pensaste que siempre estaría ahí lo perdiste en el momento menos pensado, y eso que veías como algo provisional se ha sabido hacer un hueco imprescindible en tu día a día.
Hay cosas que ni las personas más fuertes son capaces de controlar, pero lo nuestro, lo nuestro sí que es ironía. Que nos queríamos como si no hubiera mañana y conseguimos convencer a todos de que valía la pena, aunque nadie daba ni un duro. Que nos caíamos y nos volvíamos a levantar una vez, y otra, y otra... Y un día sin más, sin sentido, sin razones, dejamos de levantarnos, y pasamos de todo a nada, sin buscar siquiera un punto medio. Dicen que teníamos las cosas demasiado complicadas, que había que hacer demasiados esfuerzos... y dicen que ahora ya no existe nada de eso, que poco a poco esos problemas han ido desapareciendo. Tarde.
Teníamos al mundo en contra y aún así luchamos, ahora tenemos todo a favor y ya ni nos miramos. Ironía.